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Dejadme dormir tranquilo
Dejadme dormir tranquilo,
no veis que estoy durmiendo.
No veis que es un resfrío
sólo tengo algo de frio.
No veis que estoy descansando
después del día que he tenido.
Sabéis que estoy muy contento
Pues estáis ahora conmigo,
los seres que más he querido
y por los que he sufrido.
Dejar que rían contentos.
Dejar que bailen y tengan cierto
que no estoy muerto, estoy vivo
y este no es mi último concierto.
Yo fui la fuerza del viento.
Yo fui molino imparable.
Yo derroté a la Parca, con creces.
Yo mejoré las marcas pedestres.
Yo anduve por los caminos
y evité caminos reales.
Tuve los mejores amigos
y ante mí se doblegaron
los peores delincuentes.
Sembré la mi mejor simiente
y a mis pechos florecieron
vástagos que hoy son gente
que tienen de mí, el ejemplo.
Yo saqué la billetera.
Yo desenfundé primero.
Yo regalé alegría.
Yo nunca tuve reproches
ni dije lo que no sentía.
Yo estuve en la Guerra fea,
la de primos contra hermanos.
Yo trabajé por los campos
de Andalucía.
Saqué adelante una casa.
Saqué adelante una idea:
de defender a mi gente,
sin hacer daño a una mosca.
Yo empecé de nuevo
las veces que hicieron falta.
Trabajé hasta los setenta
porque era una pasatiempo.
Y estoy tan contento de todo
que repetiría lo dicho
una mañana de mayo:
Angelines ¿Te quieres casar conmigo?
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